Mathilde e Yvan viven en Cavalaire. En su casa, el altillo siempre ha servido como pequeña sala de estar. ¡Bueno, eso era antes! Como padres de dos niños, hace unos años tuvieron que renunciar a su rincón de televisión y biblioteca...
Adiós al sofá, hola al futbolín. Para recuperar su espacio, se les ocurrió una idea: trasladar la sala de juegos al exterior, a una caseta de jardín. Los niños podrían recibir allí a sus amigos y divertirse tranquilamente mientras mamá y papá disfrutaban de un poco de paz y tranquilidad...
La elección de la caseta
Tras investigar un poco en Internet, Mathilde e Yvan deciden decantarse por un refugio de 7,5 m², una superficie más que suficiente para ofrecer un espacio agradable a los niños. ¿Qué es lo que buscan? Algo cómodo y duradero.
Para Mathilde, también es importante que la caseta «se funda» con la naturaleza para combinar con su jardín campestre. La elección recae entonces en un modelo de resina con decoración de roble natural. Tiene la estética, el encanto y la calidez de la madera, sin necesidad de un mantenimiento específico. Ventanas para dejar entrar la luz, una cerradura en la puerta para proteger las cosas de los niños... ¡Es perfecto, lo tiene todo!
Entrega e instalación de la caseta
Es el gran día, el repartidor llega con el refugio. Mathilde e Yvan lo recogen y lo llevan al fondo del jardín, sobre la losa de hormigón que han tenido que instalar (¡es lo que exigía el modelo elegido!). Ahora solo queda ponerse manos a la obra y, por suerte, no hay previsión de lluvia. Primer paso: colocar los raíles en el suelo.
Equipados con un taladro, un atornillador, mascarillas y guantes, los dos compinches se las arreglan bastante bien. Ahora hay que montar las paredes; las láminas encajan fácilmente entre sí. Por último, queda colocar los elementos del techo. Tras un buen día de trabajo, ¡el cobertizo parece haber crecido en medio del jardín!
Acondicionamiento del refugio
Es hora de terminar la sala de juegos y hoy todo el mundo se pone manos a la obra. Los chicos, armados con su pasta adhesiva, pegan pósters en las paredes: Raoul ÇaRoule, Spider Man...
¡Ya está todo listo! Mathilde e Yvan colocan estanterías por todas partes para poner la televisión, la consola, las cajas de juegos de los niños, etc. Han optado por estanterías modulables en anchura y altura que se unen entre sí, un sistema ideal ahora que se acerca la Navidad, ya que permite añadir espacio de almacenamiento con toda facilidad.
Al fondo de la habitación, hay pufs y un estupendo sofá Cars. Solo falta el Santo Grial: el futbolín. Los niños y su padre van a buscarlo a la casa. ¡Y ya está, listo! Un gran trabajo en equipo que bien se merece una partidita, ¿no?

























