
El buque insignia del Plastic Valley
Grosfillex, un grupo familiar de alcance internacional, lleva 95 años establecido en Arbent/Oyonnax, en el corazón del Haut-Bugey, en la región de Ródano-Alpes.
De la tradición de la madera a la innovación del plástico
Originalmente una tornería de madera, fueron las pinzas para la ropa, los hueveros y los mangos para herramientas los que dieron a conocer a la empresa entre las dos guerras.
Raymond Grosfillex, el hombre de la transformación
Bajo el impulso de Raymond Grosfillex, la empresa dio un giro decisivo: pasó de la madera a la resina.
Visionario, percibió muy pronto las formidables oportunidades que ofrecía este material innovador, resistente, técnico y accesible. Impulsó la modernización de las herramientas industriales y desarrolló los primeros productos inyectados, sentando así las bases de lo que haría famosa a Grosfillex en las décadas siguientes. Gracias a su espíritu pionero, la empresa toma la delantera y comienza una nueva era: la del diseño funcional y sostenible al servicio del hogar.
Esta evolución en los años 50 llevó a Grosfillex a revolucionar progresivamente el diseño interior y, posteriormente, el exterior.
Los primeros productos de la colección estarán destinados al sector sanitario, y posteriormente al sector del baño.
En los años 80, Grosfillex amplía su oferta con el lanzamiento de carpintería exterior de PVC. Esta evolución marca una nueva etapa en el dominio de los materiales sintéticos, al servicio del rendimiento térmico y la durabilidad.
Un icono Made in Oyonnax:
En 1981, la empresa lanza la famosa e icónica silla monobloque, resistente, apilable y duradera, ¡un ejemplo destacado de su saber hacer en materia de plástico y diseño!
Esta etapa clave da un impulso decisivo al desarrollo industrial de Grosfillex. Práctica, robusta y estética a la vez, se impone como un símbolo del diseño accesible y funcional, presente en todo el mundo.
Gracias a este éxito, la empresa inicia una diversificación de sus actividades y mercados.
Crecimiento controlado y arraigo local
Mientras consolida su experiencia industrial, Grosfillex se mantiene fiel a sus raíces. El grupo desarrolla nuevas plantas de producción, tanto en Francia como en el extranjero, pero mantiene su sede social y su centro de producción en Arbent, en el departamento francés de Ain. Este fuerte arraigo local va acompañado de una proyección internacional: en la actualidad, la empresa está presente en más de 80 países y casi la mitad de su volumen de negocios procede de las exportaciones.
Una marca innovadora y responsable
A partir de la década de 2000, Grosfillex acelera aún más su desarrollo con la introducción de nuevas gamas: casetas de jardín, revestimientos técnicos para paredes, mobiliario de diseño para hostelería y restauración, soluciones de almacenamiento o carpintería conectada.
Con el fin de responder a los retos medioambientales, la empresa también integra una dimensión sostenible en su estrategia. Desarrolla productos ecológicos, fabrica en Francia con materiales reciclados y optimiza sus procesos para reducir su huella de carbono.




